Juan Ignacio Lorenzo Torres  
   
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El Caso del piloto " Juan Ignacio Lorenzo Torres " :

Uno de los casos famosos de avistamientos de España es el ocurrido al comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres el 4 de noviembre de 1968.

Aquí una entrevista realizada en 2007, por el conductor español Iker Jimenez, en su programa Cuarto Milenio donde se trata también el caso de los OVNIs filmados por el ejercito Chileno.

Para ver el video oprimir en el reproductor Play

 

 

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Caso Lorenzo Torres

Avistamiento del 4 de Noviembre de 1968 por el Caravelle IB-249 en ruta hacia Alicante.

El 4 de Noviembre de 1968 se produjo en nuestro espacio aéreo otro de esos acontecimientos que tiene como protagonista directo a un Objeto Volador No Identificado. El Caravelle IB-249 de la Compañía española IBERIA volaba con destino Alicante procedente de Londres, volaba por la aerovía B31,a sus mandos se encontraba el comandante Sr. D. Juan Ignacio Lorenzo Torres, como segundo piloto le acompañaba el Sr. D. Juan Celdrán García y como mecánico el Sr. D. José Cuenca Paneque.

Sobre las 18´20 se le ordena al IB-249 bajar de altitud (de 31000 pies a 28000) pensando en, tal vez, dejar paso a un vuelo de British Caledonia. Tras pasar, teóricamente, el Caledonia y sentir su turbulencia el segundo piloto advierte una extraña luz junto al Caravelle. Demasiado grande y brillante como para ser otro avión. Aquella luz se encontraba en rumbo de colisión con el IB y se desplazaba hacia ellos velozmente. Con la angustia de aquellos momentos en los que se esperaba la irremediable colisión todos quedaron muy sorprendidos cuando a unos 10 metros del aparato la extraña luz deceleró y se emparejó en su vuelo con el Caravelle del comandante Lorenzo Torres.

Lo observado por la tripulación era una potente luz circular, del "tamaño de un balón de fútbol" que se iluminaba alternando sus colores entre el cobrizo y el azul. La luz era escoltada por dos pequeñas esferas de idénticas características y color pero de menor tamaño. Aquella situación fue vivida en tal cercanía a las luces que la cabina del aparato se veía inundada por la luminiscencia que emitía aquella extraña visión. Sorprende que el relato de lo visto del comandante Lorenzo Torres afirmara que en el interior de la esfera central existían como conductos o venas por el que circulaba "algo", relato similar al avistamiento cercano de dos militares junto al sevillano embalse del Retortillo.

Fue un avistamiento observado detenidamente y que, sin dudas, generó gran controversia. Tras todo ello las luces se esfumaron sin más de la vista de la tripulación del Caravelle de Iberia. Lo más curioso de todo este avistamiento es la comunicación "Morse" que uso el comandante Lorenzo Torre con aquellas misteriosas luces y que esta en un alarde de comunicación interpretaron y comunicaron con el Caravelle.

El Control de Vuelos de Barcelona no captó ningún extraño objeto cerca del IB-249, sin embargo fueron los radares militares los que captaron la inusual compañía que llevaba del vuelo. En concreto fue la cobertura radar Este e incluso en la base del EVA en Constantina (Sevilla), donde le relataron a Francisco García en años posteriores las numerosas incidencias con Objetos Voladores No Identificados captados en este puesto y lo que se captó aquella noche de noviembre relacionada con el vuelo de Lorenzo Torres. Al parecer se captaron tres formas las cuales al acabar el avistamiento OVNI tomaron rumbos dispares.

Posteriormente y tras la pertinente investigación oficial, llevada a cabo por los profesionales del MOA y el asesoramiento de investigadores ufológicos, se explica el caso del comandante Lorenzo Torres y su tripulación atribuyendo toda la observación a la visión del planeta Venus y a la refracción atmosférica que crearon las luces acompañantes sumado al propio movimiento del avión.

En virtud de esta explicación y de la "herramienta" con las que estos investigadores disponían para recrear ,bajo aquellas mismas condiciones astronómicas, atmosféricas, de vuelo y demás, aquel vuelo nos decidimos a probar una segunda experiencia de recreación virtual para comprobar que sucedía siguiendo aquel mismo plan de vuelos del IB-249.

Nuestro Caravelle comienza su navegación con total normalidad. Hemos salido de Londres, entrado ya en espacio aéreo español y seguimos rumbo hacia Alicante, todo está tranquilo. Hacemos especial hincapié en localizar e identificar las estrellas que observamos desde la cabina. Todo normal.

Se acerca la hora del avistamiento, volamos con la programación del mismo horario de vuelo, mismo día, mismo mapa celeste, mismas condiciones atmosféricas y astronómicas, etc. Son las 18´23 h. y no observamos nada, nuestro vuelo prosigue y no hay la menor incidencia. Decidimos continuar, son las 18´25 h y nada. A las 18´37 h. nos indica nuestro piloto que queda poco para encontrarnos en vuelo de aproximación a Alicante, por lo que decidimos concluir el vuelo e iniciarlo desde el principio bajo idénticas condiciones. En el segundo vuelo: mismo resultado.

Bajo aquellas condiciones específicas no ocurrió absolutamente nada, nuestro vuelo virtual fue absolutamente normal. Quizás contrariado, Rafael Cabello decide acentuar el brillo de Venus y la refracción. Venus era técnicamente esa noche muy difícil de ver debido a que se encontraba a una altura de 3º y 3 minutos con un azimut de sur-suroeste.

Rafael expresaba su total negativa a que lo visto por Lorenzo Torres fuera Venus y así lo demostró cuando tuvimos que alterar el plan de vuelos e incrementar las características de este astro 70 veces para poder ver algo no superior al tamaño de una pelota de ping-pong de un aceptable brillo pero de escasa solvencia para confundirlo con un OVNI o avión en rumbo de colisión y menos a los ojos expertos de un profesional del aire que nos expresaba su negativa a confundir aquello con otro tráfico en la zona o con algo que intimidara la seguridad del pasaje.

"Me niego a creer que ninguno de mis compañeros confunda a Venus con un aparato en colisión, es imposible. Se da la circunstancia de que los pilotos recibimos curso para vuelos ciegos e incluso orientándonos por las estrellas, si ahora confundimos a esas mismas estrellas con aparatos imagínate la que podemos armar...., es absurdo afirmar eso, denota una falta de conocimientos abismales y un desconocimiento de nuestra profesión y profesionalidad que roza lo dantesco".

Bajo las mismas condiciones de vuelo que el IB-249 la noche del 4 de Noviembre de 1968 es imposible confundir Venus o atribuir a la refracción atmosférica el avistamiento del comandante Lorenzo Torres ya que bajo las ya reiteradas mismas condiciones cualquier vuelo presenta una navegación absolutamente normal. Atribuir esas mismas condiciones astronómicas como causantes del avistamiento es forzar una explicación imposible.

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Piloto Juan Ignacio Lorenzo Torres (entrevista año 2000)

El presente escrito es una transcripción de la entrevista aparecida en la contraportada del periódico La Vanguardia el 14 de julio de 2000.

Comandante, ex piloto de Iberia: avistó un OVNI Juan Ignacio Lorenzo Torres: "Aquello venía a rumbo de colisión"

Lluís Amiguet

Tengo 65 años y he volado durante 40 en el Ejército, en Iberia y ahora dirijo una escuela de pilotos. Nací en Madrid, mi padre era general de aviación. El día que avisté un OVNI desde mi avión no pude dormir: no he dejado de pensar en aquello durante este tiempo. Acabo de escribir "Destino cielo", sobre todos mis años de piloto y aquel encuentro.

Hijo de general del Aire, piloto de combate en el Sahara, compañero de promoción del Rey (le veo, con su señora, en varias fotos compartiendo mesa con los Reyes), piloto de Iberia, director de una escuela de aviación... No debe haber sido fácil para este militar de una pieza ponerse tan pesado con el "tema OVNI", como dice él. Seguro que resulta embarazoso para sus viejos camaradas de armas hablar de la pacífica "chaladura" de Juan, que desclasifica documentos y recuerda luces remotas. Es de agradecer su coraje en busca de la verdad. Sin embargo, he disfrutado más leyendo sus memorias del Sahara con su poso de España cuartelaria, sus "moritos" obedientes y sus camellos casposos que mareándome por las páginas del universo de los OVNIS.

-¿Por qué ahora se empeña en recordar aquellas luces?

-Creo que a mucha gente le gustará saber que mi tripulación y yo vimos algo que todavía nadie me ha sabido explicar.

-¿Cuándo?

-Era el 4 de noviembre de 1968 a las 18 horas y 23 minutos.

-¿Dónde?

-En la vertical de Sagunto, Valencia. Yo era el comandante de un Caravelle 6-R, un aparato muy moderno entonces, que cubría el vuelo de Iberia IB 249 Londres-Alicante. No hubo ninguna incidencia hasta que nos acercamos a Barcelona. A unas 100 millas, el control de Barcelona nos ordenó abandonar el nivel 310 -31.000 pies- y que descendiéramos al nivel 280.

-¿Por qué?

-Venía un British Caledonia en sentido opuesto. Así que nos ordenaron descender para evitar la posibilidad de colisión.

-¿Y...?

-Bueno, yo había ordenado la cena y teníamos las bandejas ya en cabina, pero a ese nivel estábamos en las barbas de las nubes que producen una turbulencia ligera, aunque incómoda. Era desagradable cenar así. Pedí al segundo piloto que alertara la vigilancia exterior para ver si veía el tráfico opuesto y podíamos volver así a nuestro nivel para cenar tranquilos.

-¿Lo vio?

-Creíamos que sí. Dijo: "Ya lo tengo a la vista", pero lo que vimos entonces fue un fogonazo y una luz que venía contra nosotros a una velocidad impresionante.

-¿Susto?

-Y miedo. Aquello venía a rumbo de colisión.

-¿Qué hicieron?

-Tiramos las bandejas y nos quedamos boquiabiertos mirando aquella luz cegadora que no era nada habitual. Llamamos a la azafata para que mirara también aquello. Ninguno de nosotros sabíamos qué podía ser.

-¿Qué hizo la luz?

-Se quedó a 10 metros del morro de mi avión. Subía y bajaba y se movía a derecha e izquierda, pero siempre volvía allí, a 10 metros del morro de mi avión.

-¿No llamó al control de Barcelona?

-Bueno, no era tan fácil. ¿Qué podía decir? Todos tenemos sentido del ridículo. Intenté hablar con el objeto en inglés y en español. Después llamé al control, al VOR de Barcelona, y pregunté si había tráfico en la zona. Me dijeron que su cobertura de radar sólo alcanzaba 60 millas.

-¿Y qué hizo usted entonces?

-Llamé por el canal de emergencia 121.5 para que todas las aeronaves que pudieran estar cerca se comunicaran con nosotros.

-¿Y después?

-Todos mirábamos las luces. Había una luz grande y dos pequeñitas a los lados. Intenté establecer un código primario de comunicación con mis luces de aterrizaje. Dije en español: "Enciendo y apago dos veces es no; enciendo y apago una vez es sí".

-¿Y se entendieron ustedes?

-Yo creo que sí. Les hice varias preguntas, entre otras: "¿son amigos o enemigos?".

-¿Qué respondieron?

-Había lógica en sus movimientos.

-¿Cuánto tiempo duró el avistamiento?

-Algo más de diez minutos.

-Eso es mucho tiempo.

-Sí.

-¿Qué hizo usted al aterrizar?

-Aquella noche todos dormimos mal, como me dijo mi tripulación al día siguiente. Todos hicimos un pacto de silencio, pero el jefe del control de Barcelona, el teniente coronel Aleu, me llamó al aterrizar en El Prat y me dijo que la cobertura de radar del este español había registrado esos OVNIS. Le pedí una copia de estos registros y me la dio.

-¿Tiene esa copia?

-No, porque, cuatro meses después, otro Caravelle pilotado por el comandante Ordovás hizo otro avistamiento en la misma zona... ¡viajando con el mismo ingeniero de vuelo, José Cuenca! La noticia trascendió porque la azafata de aquel vuelo tenía un novio periodista.

-Y se difundió el rumor.

-Sí. Me empezaron a llamar los periodistas y a los cuatro meses se presentaron en mi casa el teniente coronel Ugarte y un jurídico y me requisaron aquella copia.

-Vaya.

-Después de instruir la causa del avistamiento, el teniente coronel Ugarte concluyó que lo que habíamos visto mi copiloto, el ingeniero, la azafata y yo era... Venus.

-¿Venus?

-Sí, Venus. ¡Había tenido a Venus pegado al morro de mi avión! ¡Y yo sin enterarme!

-¿Por qué dijeron eso?

-Supongo que en su cultura militar es muy embarazoso no encontrar una explicación a algo: Venus era una solución como otra cualquiera.

-¿Y usted qué cree?

-Yo creo que pudo ser -¿por qué no?- una nave o lo que fuera de otros seres vivos extraterrestres. Cuando la inteligencia militar desclasificó los documentos del avistamiento eché en falta en ellos los registros de los radares. El teniente coronel Aleu me dijo que los radares habían registrado tres OVNIS.

-¿Cree usted en ellos?

-Creo que aquel día vimos algo de otra cultura no terrestre.

-¿Tiene algún otro dato?

-Daría lo mismo. Los que mandan negarán lo que ven antes de aceptar que no pueden explicarlo ni controlarlo. Y, desde luego, ¡no era Venus!  

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