Caso Valdés Garrido  
   
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El caso del Cabo Valdés (25/04/1977):

La patrulla militar que fue protagonista de los hechos de la madrugada del día 25 de Abril de 1977 es: Armando Valdés Garrido, Humberto Rojas Bell, Iván Robles Riera, Germán Riquelme Valle, Raúl Salinas, Pedro Rosales, Juan Reyes, y Julio E. Rojas Suárez. Se debe hacer notar que los nombres de los componentes de la patrulla difieren mucho según la fuente de la publicación. Mientras el periodista Juan Jorge Faundes habla de solo siete soldados, Jorge E. Anfruns, escribe que son ocho, y el investigador argentino Antonio Las Heras, único ufólogo que llegó a tener contacto con el caso a los días de suceder los acontecimientos nos habla de un componente de la patrulla llamado Julio Rato, mientras elude el nombre de Julio E. Rojas Suárez. A este respecto podemos decir que este personaje llamado Julio Rato también aparece en algunas publicaciones de periódicos de la época, omitiendo el nombre de Julio E. Rojas Suárez, o algún otro componente de la patrulla indistintamente. Las discrepancias comienzan ya en este primer detalle. Antonio Las Heras llegó invitado por Canal 13 de TV a los pocos días de los sucesos de Pampa de Lluscuma, él investigador argentino ha comentado más de una vez que el ambiente que se vivía en aquellos días en Santiago, tanto sea a nivel calle, como en los propios medios de difusión era realmente efervescente. Incluso el ambiente periodístico trataba cada cual “agregar algo de su propia cosecha”. No es de extrañar que en ese ambiente se perdiera a la verdadera identidad de cada individuo de la patrulla. El único periodista que logro hablar con Armando Valdés Garrido al día después de la experiencia de la patrulla fue Pablo Honorato de Canal 13 de Televisión y cuyas impresiones daremos más adelante dentro de otro contexto de esta historia. Luego Valdés desaparecería de la vida pública durante más de veinte años.

Los hechos:

La experiencia en si de la patrulla militar se puede abreviar de la siguiente manera: Aquella noche del Domingo 24 de Abril de 1977 la patrulla militar formada por ocho integrantes de las Fuerzas del Ejército de Chile estaban al mando del cabo Valdés Garrido. El campamento estaba a unos 300 kilómetros de la ciudad de Arica, la localidad más cercana era Putre. La noche era muy fría, quince grados bajo cero. Los militares estaban alrededor de una fogata, cuando se acerco corriendo el soldado Pedro Rosales que hacia labores de vigilancia diciendo: “Mi cabo... hay una luz que se esta desplazando del cielo, viene bajando...” Los militares comprueban que esta luz esta bajando por el cerro y se les acerca cada vez más. La luz es muy potente, de un color blanquecino, intenso que lo ilumina todo. El pánico comienza apoderarse de los componentes de la patrulla. Valdés ordena tapar la fogata y a la vez que se formen en actitud de encadenados de los brazos. Se habla de dos luces que se ubican delante de los cerros por donde había caído el primer objeto. Los movimientos son descritos como espectaculares y otros que su majestuosidad era apreciada considerablemente, de aspecto ovaladas y con luces rojas pequeñas que destellaban como balizas. El objeto principal se acerca considerablemente al lugar de la patrulla y su luz lo ilumina todo. Algunos componentes de la patrulla comienzan a rezar y a otros el pánico les hace llorar. Raúl Salinas en conversación con este corresponsal habla de un real descalabro inicial, pero luego recuerda ver a todos sus compañeros paralizados. Aquí es cuando el Cabo Valdés se aproxima a la luz adelantándose unos 15 metros y pide que se identifique aquello tan extraño. Una niebla lo hace perderse de vista de la patrulla y aquí existe un periodo de tiempo clave para todos los componentes militares de esta patrulla. Ateniéndonos a las palabras de Raúl Salinas el Cabo desapareció de la vista de la patrulla y ellos de pronto se vieron como saliendo de una extraña somnolencia. La primera acción fue buscar al cabo Valdés desesperadamente, al termino de 15 minutos sintieron como caer un fardo o un bulto del otro lado de la “pirca” o quizás viniera de arriba. Era el Cabo Valdés totalmente en trance según sus compañeros, usando una entonación extraña y que no era propia de sus características vocales. Balbucea frases inconexas y habla de su madre en forma desesperada... aquí es donde emite según sus compañeros la famoso frase: ¡¡¡Ustedes no saben quiénes somos, ni de donde venimos, pronto volveremos¡¡¡.

Recreación del Caso Valdes

La desesperación es máxima en la patrulla al ver a su superior en aquel estado, más aún cuando detectan al militar con barba crecida estando recién afeitado aquella noche. Según palabras de Raúl Salinas a este corresponsal uno de los soldados que trata de calmarlo sujetándole los brazos contra el suelo le aplica un fuerte golpe en su rostro para que vuelva en sí. En este punto hay que mencionar el detalle del reloj del Cabo Valdés que se encontraba adelantado y detenido a cinco días posteriores de los hechos ocurridos, es decir que en vez de marcar 25 señalaba el día 30. Este detalle ampliamente divulgado por la prensa se ha convertido en un punto de la controversia más reciente ya que Raúl Salinas declara ya en el año 1999 a este corresponsal que este reloj no era del Cabo sino de uno de los compañeros de la patrulla y que le reloj no se tomo en cuenta hasta el día siguiente y que no estaba adelantado sino al revés “estaba atrasado y marcaba el día 20”, lo cual hace este episodio más complejo y difícil al tratar de entender que hay detrás de todo esto. El famoso reloj desapareció como por arte de magia al día siguiente. Estos son los detalles en forma resumida de lo que supuestamente paso aquella noche en este campamento militar. Sobre estos hechos iremos trabajando y desmenuzando detalles concretos en apartados más adelante para lograr estructurar los hechos más o menos coherente y los cambios y detalles que han ido agregándose a medidas que ha pasado el tiempo, más aún ahora cuando las opiniones de los protagonistas hay que tomarlas con pinzas y con mucha cautela. Intentaremos buscar los caminos más coherentes a una posible verdad de los hechos o que se oculta realmente detrás de todo esto.

¿Qué pasos dió el Cabo Valdes una vez pasadas las intensas horas de aquella madrugada del 25 de Abril de 1977??

El Cabo Valdés el día 25 de Abril de 1977 a las seis de la mañana aproximadamente baja a la localidad de Putre y se dirigió a la casa del encargado de la escuela de esta pequeña localidad, el nombre del profesor que lo atiende es Pedro Araneda. Este maestro, curioso y elemento esencial social en una localidad tan apartada es el primer civil que ve y escucha la experiencia del militar. Valdés solicita a Pedro Araneda que lo acompañe a Lluscuma para “calmar” a su gente. Su estado es muy nervioso y habla atropelladamente y en forma alterada. Rehusa volver a caballo y prefiere hacer el camino a pie. Antes de subir a Lluscuma concurren al cuartel de Putre donde los atiende un carabinero (policía chileno) de graduación cabo y de apellido Flores, quien se muestra muy confuso ante el relato del Cabo Valdés. Subiendo a Lluscuma el profesor Araneda nota un enorme cansancio en Valdés y ante la insistencia que monte a caballo, Valdés sigue rehusando las invitaciones. Durante el trayecto de ambos a Lluscuma el cabo Valdés repite su experiencia al profesor Araneda, y le dice que según relato de la gente de la patrulla “había desaparecido un tiempo” y que no recordaba nada de ese lapso. La ambulancia solicitada en Putre llega justamente con Araneda y el Cabo Valdés ante la patrulla. Los integrantes comienzan a explicarse atropelladamente y con gran nerviosismo ante los recién llegados. Araneda nota una lucidez total en los militares pese al haber pasado toda la noche sin dormir. Araneda comienza a realizar la primera grabación en cinta magnetofónica de la experiencia. El profesor luego de escuchar y preguntar al respecto de lo que había pasado aquella noche, solicita una reconstrucción de los hechos y conjuntamente con el Cabo Flores (que era asistente técnico sanitario de carabineros) que también lo acompañaba, pide ir al lugar de los acontecimientos. El cerro esta a unos mil metros del sitio donde encuentran, cuando se acercan al lugar sienten enormes ganas de vomitar y la descomposición de varios militares de la patrulla es evidente. Araneda indica salir del sector ante la eventual presencia de radioactividad, por lo menos, eso es lo que piensa en esos momentos. Llega una patrulla de revelo, que una vez informada de la situación se distribuye por las quebradas vecinas en una rigurosa inspección del terreno que rodeaba al cerro de los acontecimientos de la noche anterior. Mientras tanto en las caballerizas el Cabo Valdés seguía en un estado de nerviosismo continuo repitiendo su experiencia al profesor Araneda, igualmente que los integrantes de su patrulla.

Se encuentra un trozo de metal:

Al volver las patrullas de inspección de los alrededores traen un trozo de metal parecido a una asta de motor, totalmente inusual en una zona tan desabitada como Lluscuma. Araneda a los años después de la experiencia relató el hallazgo de este trozo de metal, al principio calló ya que encontró oportuno hacerlo en aquellos momentos mismos del suceso, dado el alto grado de excitación que existía en todos los estamentos y personas que iban relacionándose con la experiencia vivida por Valdés y su patrulla militar. Según Araneda este trozo de metal estuvo largo tiempo guardado. Posteriormente se entregó a personal del periódico La Estrella de Arica, con intenciones de hacerlo analizar. De esta misión se encargaron los peiodistas Luis Daroch y Luis Maturana. Daroch informó que nadie en la ciudad de Arica pudo determinar si pertenecía a un motor convencional. El material al ser analizado resulta ser aluminio y no representaba ningún signo de óxido y al parecer su quebradura había sido reciente dado el estado del sitio de la rotura. Como dato anecdótico aunque siempre diciendo que en una investigación todo detalle cuenta, el periodista Luis Daroch durante mucho tiempo se sintió perseguido y la pieza de metal recogida en la Pampa de Lluscuma la llevaba en su coche envuelta en un plástico. Este periodista murió en el año 1985 víctima de un cáncer de páncreas. El trozo de metal no fue encontrado jamás y la única persona que sabía de su existencia era Daroch y un reducido número de personas, entre ellos, el periodista Maturana y el profesor Araneda. Queda aquí ese dato poco mencionado al tratar este caso. ¿Existió realmente este trozo de metal en esta historia? Veremos los que nos dicen los protagonistas más adelante.

El Cabo Valdes sigue alterado:

El cabo Valdés es bajado de Lluscuma en la ambulancia en un estado de alteración notable. Cae nuevamente en un estado de inconsciencia y comienza a delirar. Grita y expresa frases como: No me hagan daño...La luz, no me lleven.. Araneda pide permiso para invitar a la patrulla a su casa y volver a comentar los hechos una vez pasada las horas, alrededor de una taza de café y en plan familiar junto a su esposa. La petición es autorizada ya que posiblemente Araneda es una de las personas más respetables de la zona, y toda una institución social dentro del pequeño poblado.. Una vez en casa de Araneda, el Cabo Valdés duerme y se despierta más descansado. En esos momentos Araneda nota la barba crecida de Valdés quien reconoce tenerla como de una semana sin rasurarse. En la conversación llega imprevistamente la luz, (la energía eléctrica en Putre llegaba en esos años solo a ciertas horas del día) Al tener los interruptores activados la luz inunda la habitación sorpresivamente y el Cabo Valdés nuevamente entra en un estado de alteración total, comienza a gritar:....la luz...la luz.... la luz...otra vez...la luz. Araneda describe al cabo Valdés aterrorizado y mirando fijamente al televisor que estaba encendido por la acción de la llegada repentina de la energía eléctrica.

Otros detalles poco explicados de este caso:

Araneda según su propio relato grabado, logra sacar a luz una serie de detalles que luego en la gran avalancha de noticias nos son tomados en cuenta y se pierden en el olvido y en el paso del tiempo. Las investigaciones posteriores han determinado que el personal de la patrulla militar estaba acompañado de caballos propios para realizar su misión de vigilancia, y existía la presencia de un perro de nombre Huamachuco. Estos animales ante el fenómeno de la luz que baja del cerro y su presencia ante la patrulla militar tienen un curioso comportamiento. Permanecen quietos mirando la luz, casi estáticos, cosa inusual en este tipo de animales. Las orejas se mantenían hacia delante y los caballos soltaron todos sus esfínteres. La descripción del comportamiento de estos animales es importante ya que están estrechamente relacionadas con el comportamiento de la patrulla militar y algunos matices nunca han sido bien definidos y los analizaremos más adelante. En conversaciones posteriores con Raúl Salinas este no recuerda un perro en el campamento y menos denominado con este nombre, lo que hace pensar que la prensa de aquellos años confundió nombres y los autores de la información escrita transcribieron datos agregando de su propia cosecha elementos extraños al caso mismo.

Investigaciones posteriores:

La investigación en terreno es la que da a luz una serie de pautas a seguir en la ufología. Cuando ocurrieron estos hechos en Chile no había ninguna organización dedicada al estudio del fenómeno Ovni, solo algún grupúsculo de tipo contactista y con una visión totalmente mística del fenómeno deambulaba por el territorio chileno. Los hechos relatados conmocionaron la sociedad chilena y la televisión en sus programas de mas audiencia trató el tema de la patrulla militar del Cabo Valdés. Uno de estos programas fue Sábados Gigantes del presentador nacional Don Francisco, programa que posee el record Guiness en estos momentos por llevar más de 40 años en candelero interrumpidamente, incluso ahora se emite en ediciones americanas y para todo Centro América. El programa en mención recurrió a investigadores argentinos para conversar con más juicios sobre lo que realmente había pasado a la patrulla militar, para tal efecto viajo el investigador Antonio Las Heras quien recogió varios detalles importantes y que condenso en su libro Ovnis, los extraterrestres entre nosotros. Haciendo una recopilación de datos e impresiones tanto sea de este investigador argentino, como posteriormente las investigaciones de Jorge E. Anfruns investigador chileno que también se ha preocupado extensamente de este caso y las propias de este autor que ha estado en varias oportunidades en el lugar de los hechos, es obligado hacerse las siguientes preguntas: 1º Al ser Lluscuma una zona fronteriza con Bolivia, es imposible que haya habido una sola patrulla militar en misión de vigilancia. Las relaciones entre Chile y Bolivia son frágiles lo que nos hace pensar que pueden haber más personas relacionadas con el caso. 2º ¿Es posible que una patrulla militar en misión de vigilancia no lleve un equipo de comunicación con su base? No existen noticias respecto a este punto. Aunque pensamos que se usó este equipo, no aparecen registrado en ningún lado. Si existieron comunicaciones o instrucciones con superiores se han reservado sigilosamente y no han trascendido a la opinión pública. 3º En el posterior traslado del Cabo Valdés al Hospital de Arica es registrado una serie de individuos de habla y aspecto americanos que interrogan al cabo Valdés. A pesar que no existe un informe de su estado físico y mental, es lógico que el acontecimiento atrae al personal de Servicios Especiales Extranjeros (posteriormente hablaremos de la opinión oficial de psiquiatras militar de la época) 4º Se habla del efecto electromagnético de los Ovnis. Esto explicaría que los aparatos de comunicación no funcionaran correctamente ¿pero las armas de fuego que llevaban los militares? En este punto hay que decir que existen testimonios de gente de la localidad de Putre que vieron bajar el armamento de la patrulla con los cañones “retorcidos” a igual que las municiones aplastadas como si un enorme peso hubiera pasado encina. Esta idea anterior ha sido mantenida por muchos investigadores y autores de libros y periodistas relacionados con este caso, pero este punto es trascendental en las discrepancias al termino de los años, cuando el integrante de la patrulla militar Raúl Salinas expreso en más de una oportunidad a quien escribe que no había armas en el campamento, algo increíble y de difícil comprensión para cualquier personal militar en una zona tan conflictiva no solo por las fronteras cercanas sino por el contrabando que motiva este lugar. 5º La patrulla constaba de ocho hombres incluido el cabo Valdés, pero en todas las fotos oficiales aparecen cinco. ¿Por qué razón? Según los hechos “oficiales” solo una persona desapareció en la luz. El fenómeno al parecer fue muy selectivo, pero cabe pensar que a lo mejor existen dos personas más afectadas que han tratado de ocultar deliberadamente. 6º Algunas explicaciones extra-oficiales han expresado que nunca se dejo fotografiar el reloj del cabo Valdés, por asuntos de tipo comercial. El reloj llevaría una marca de fábrica y seria una publicidad añadida por todo el mundo si hubiera resultado ileso, o todo lo contrario, igualmente se hubiera utilizado con fines comerciales de ser inverso. Sea de una forma u otra, del reloj se sabe que era digital y nunca se mostró a la prensa abiertamente, lo que sí es cierto es nunca más se supo del famoso aparato del tiempo. 7º ¿Por qué el cabo Valdés fue el único integrante de la patrulla que desfiló el día de las Fuerzas Armadas, el 19 de Septiembre de 1977, delante de las autoridades militares? Se tiene en conocimiento que los otros integrantes de la patrulla fueron pasados a retiro rápidamente. 8º ¿Por qué si el Ejército aceptó un informe médico que hablaba de paranoia en el Cabo Valdés siguió perteneciendo a la Institución castrense e incluso ascendido en su grado militar? 9º ¿Qué paso con otros utensilios propios de una patrulla militar, u objetos que acompañan a cualquier persona en un viaje? Hebillas de cinturón, llaveros, monedas, tapaduras dentales, anillos, identificación militar, chapa del cuello militar, etc.

¿Existió una censura militar sobre este caso?:

No cabe duda que los estamentos militares se movieron rápidamente y no solo las autoridades chilenas, sino que existió un gran movimiento de Servicios de Inteligencias Americanos (CIA) trabajando para ocultar y controlar los acontecimientos. Además con el paso del tiempo se ha podido determinar que las informaciones fueron dirigidas y conducidas. Los periódicos y la población en general fue hábilmente inducida para lo que se quería hacer saber y no lo que deberíamos haber conocido. El día 18 de Mayo de 1977 el Director del Diario La Estrella de Arica recibió la Circular Nº 25 de la Gobernación Provincial de Arica, esta decía: “Me dirijo al Señor Director con el fin de informarle que se complementa la circular Nº 21 de fecha 17 de Mayo en curso que impartió instrucciones relacionadas con Ovnis en el sentido que lo ordenado se fundamenta en le letra C del articulo 34 de la Ley 12.927 Lo que comunico a Usted. , para los fines pertinentes.” Firmado: Oscar Figueroa Marquez Coronel de Ejército Gobernador de la Provincia de Arica La explicación de esta nota es la prohibición total de divulgar noticias de carácter militar estableciendo la censura de prensa, telegráfica y radiotelegráfica, que estime conveniente

¿Porque este silencio tan largo del Cabo Valdes?

A estas alturas es muy difícil imaginar las causas de este silencio. Más aún, cuando la situación chilena de aquellos años era totalmente a la defensiva sobre muchos aspectos de la vida social, política e internacional del propio país. Se barajaron muchas hipótesis al respecto, quizás la más recurrida fue que seguramente Armando Valdés Garrido estaba bajo juramento militar. Hipótesis lógica ya que muchas personas que adquieren algún grado en el Ejército de Chile y han tenido acceso a información confidencial su juramento es vitalicio de por vida con el estricto Ejército chileno. También se tomo en cuanta la hipótesis que Valdés estuviera controlado de alguna forma por entidades relacionadas con el encuentro de Putre. Tomando en cuenta que con fecha 11 de Febrero de 1980, en Bahía Penco cerca de Lirquén, a las 23,00 horas un Ovni sobrevoló el Regimiento de Concepción, donde precisamente se encontraba el esquivó cabo Valdés de aquellos años. Muchos investigadores dejaron volar su imaginación y pensaron que el Valdés estaba protegiendo a un elemento que puede ser un “correo móvil” entre supuestas entidades extraterrestres y las Fuerzas Armadas. También se recurrió a la explicación de tipo místico dado que el cabo Valdés estuvo relacionado con una Iglesia de tipo Evangélico en el Sur de Chile. Analizando los aspectos sociológicos de Chile en aquellos momentos no se puede dejar pasar por alto la gran cantidad de sectas que florecieron en aquellos años y al parecer Valdés inmerso en una crisis mística entro en una Iglesia durante años y en ese lugar puede haber echado raíces los mensajes catastróficos a apocalípticos que luego transmitió en su aparición pública en la TV de Chile.

Armando Valdés Garrido y la prensa:

Durante años el cabo Valdés fue perseguido por periodistas de todo el mundo para hablar de su experiencia. Las cifras que sonaban como precio a sus declaraciones eran astronómicas pero nunca se confirmaron estas gestiones, quedando solo en la especulación y rumores. La entrevista más conocida al cabo Valdés fue realizada en el año 1983 por Juan Jorge Faundes, un periodista no especializado en la temática Ovni, el cual incluyó en forma rápida y un poco “chapucera” unas cuantas hojas en su libro: Ustedes Nunca Sabrán. Sin querer ser critico con Faundes, la verdad sea dicha este libro no pasara a los anales de la ufología histórica como obra imprescindible, pero si se debe reconocer que tiene el acierto y el valor de llevar algunos detalles de esa entrevista al esquivo militar chileno. La entrevista completa apareció publicada en el Suplemento Dominical de La Tercera de La Hora bajo un titulo que decía: “He estado huyendo todo el tiempo ” Según Faundes luego de una larga pesquisa logro encontrar al cabo Valdés quien no pudo hablar de inmediato con el periodista ya “que necesitaba un permiso especial del ejército y de un nivel muy alto” cuando Faundes le preguntó ¿Qué nivel?, Valdés le respondió: El Presidente de la República. La entrevista se realizó en las escalinatas de acceso a la guardia del regimiento de Infantería de Montaña Nº 8 Tucapel. El periodista Faundes traía una fotocopia de la carta que le enviará a “Buen Domingo” el Teniente General Julio Canessa, Vice Comandante en Jefe del Ejército, la carta decía: “Cumplo con dar respuesta a su petición de autorizar al cabo segundo del Ejército, Armando Valdés Garrido para que sea entrevistado por ese diario, con relación a su participación como testigo de una experiencia extraterrestre ocurrida el año 1977 en la localidad de Putre” La carta añadía más abajo: “No hay restricción por parte de la Institución para que el Cabo Valdés de a conocer su experiencia. Sin embargo, este clase del Ejército ha manifestado su deseo de no ser entrevistado” Consultado por Faundes porque razón no quería hacer declaraciones a la prensa, luego de todas las gestiones que había realizado su diario, incluso hablando con el presidente de la Republica (en aquellos años era Augusto Pinochet ) el Cabo contestó: “Han estado ocurriendo cosas, fenómenos en el cielo, las apariciones de la Virgen a ese niño en Villa Alemana....Hay que esperar un poco pero ya hablaré...” La contestación del Cabo Valdés demuestra que su camino al misticismo estaba en marcha, ya que comienza a preocuparse por situaciones donde la Virgen María y fenómenos en el cielo de aquellos momentos eran muy acusados. En este punto debemos mencionar que la alusión a las apariciones de Villa Alemana donde el protagonista es un joven de nombre Miguel Angel Poblete y que fue según el criterio de quien escribe estas líneas, una manipulación más de las autoridades de Chile para distraer la atención de la población de otros problemas más graves sociales que existían en el país en esos momentos. Este joven dio a luz años más tarde un grotesco episodio con su protagonismo de las visiones marianas, con graves problemas de personalidad y casi secuestrado por entidades religiosas radicales tuvo que ser recluido en un convento en la zona de Quilpue donde su evolución de sexo fue menos notoria. En resumen cuando este investigador que escribe trato de encontrarlo recluido en un monasterio de Quilpue se encontró que este joven estaba en un convento de monjas casi al borde de ser el primer “transexual místico” de Chile... La frase que resume toda este anécdota es la que esgrimió quien me acompaña en aquel viaje, el investigador de la localidad de San Felipe ya fallecido, Rogelio Farías quien exclamó con ese humor chileno con raíces inglesas... ¡Qué vengan los Ovnis y lo vean al chico¡

Fuente: Raúl Núñez (Coordinador SEIP Chile)

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Audio, con la investigación de "Iker Jimenez" desde su programa "Milenio 3" :

( Descargar )

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El caso del Cabo Valdés 22 años después:

Eran las 20:40 horas y en los pasillos de Televisión Nacional de Chile (TVN) todo era expectación. Es que dentro de unos minutos se produciría un acontecimiento considerado por muchos como histórico y el más esperado de los últimos tiempos. Después de 22 años de silencio, Armando Valdés Garrido, el mítico cabo Valdés rompería su silencio y entregaría datos desconocidos de su abducción ocurrida el 25 de abril de 1977 en Pampa Lluscuma, en pleno desierto de la Primera Región de Chile. Valdés viajó a Santiago desde la ciudad de Coihaique, junto a toda su familia. Sólo cinco días antes había presentado su renuncia al Ejército. Ahora comienza para él una nueva vida cargada de entrevistas, invitaciones y un nuevo acoso de los ufólogos. Es el precio que deberá pagar por ser uno de los abducidos más famosos del mundo.

La entrevista:

Ante las cámaras de TVN y las preguntas de Pedro Carcuro, Valdés explicó por qué, después de 22 años, en los que fue acosado por investigadores y periodistas de todo el mundo, decidió contar su experiencia y dejar el Ejército. "El dejar la institución fue una decisión difícil que me costó mucho, pero pienso que en beneficio de un mensaje que tengo, de algo que estoy trabajando, era tiempo de que tomara esta decisión. Insisto, una decisión muy difícil." ¿Y por qué rompe el silencio en este momento? Porque según Valdés, "es el momento. Es el año del fin de milenio. Pudiera ocurrir algo grande y creo que ésa es mi decisión".Más adelante el ex suboficial corroboró lo dicho por los hombres que en 1977 estaban a su cargo y explicó, ayudado de un mapa, todo lo ocurrido aquel día. "El servicio nuestro se origina en esta pesebrera en donde hay alrededor de mil caballos. Era un ganado que era utilizado para fines militares. Yo me ocupo de ellos, prendo fuego, de hecho son 20 grados bajo cero todos los días del año, por lo que es imposible guarecerse bajo techo. A las cuatro de la madrugada, estábamos reunidos y el tema de esa noche era la pregunta del soldado conscripto, es decir ¿cuándo me voy a ir? ¿cuándo me voy a licenciar? Así que estábamos hablando de estas cosas y cantando. Había puesto dos hombres a 20 metros... no los podía poner más lejos porque la distancia en la noche no permitía verlos porque la noche aunque estaba estrellada estaba muy oscura. No los veía pero los llamaba y ellos me contestaban. Si me contestaban diferente era señal de que algo había pasado. Estábamos en esto cuando siento el grito de Pedro Rosales y él me dice: mi cabo viene bajando una luz. Yo le ordeno a mis hombres reordenarse y salgo afuera pero mi primera mirada fue hacia el camino de Putre que está en subida, pensando que venía algún vehículo, a vigilarnos, a controlarnos. Pero me dice no arriba y mi mirada se dirige al camino internacional que va hacia Bolivia. Cuando me acerco al soldado yo le digo: no veo nada, y él me dice es una estrella que viene bajando. Ahí me acerco y veo un objeto luminoso en velocidad, y le digo que es imposible que sea una estrella, que es un aerolito que se viene bajando y que se va a desintegrar en cualquier momento. Ya mis hombres salen todos a mirar, pero este objeto se pierde detrás de un cerro y queda mucha luz que salía detrás de los cerros. Eso me indicó inmediatamente que al otro lado había algo posado."

Aerolito:

Efectivamente, la primera impresión del cabo Valdés al ver la luz, fue que se trataba de un aerolito desintegrándose en la atmósfera. "Dije voy a ver el aerolito, voy a sacar un pedacito y lo voy a guardar. Yo pensaba, van a llegar los científicos, la gente... pero cuando estábamos en eso, un segundo hombre me grita, mi cabo acá y aparece un segundo objeto. Los soldados me dicen que bajó, pero cuando yo lo vi ya estaba allí. Entonces eran dos objetos. El primero que llega, y el segundo que se posa frente a nosotros", relata Valdés.-¿Y ahí fue usted a encontrarse con ese OVNI?

-"No, cuando quisimos movernos esta luminosidad, estos 25 metros de diámetros, este objeto agranda su luminosidad y se avecina sobre nosotros. 500 metros a la redonda, se ilumina y nosotros podíamos ver todos los accidentes geográficos del camino, hasta un palo en el camino se veía, lo que es imposible."

El Cabo Valdes Garrido

La abducción:

Más tarde en el programa se mostró el testimonio de dos de los soldados de las patrullas, que relatan el momento en que Valdés es tragado por la luz. Muy emocionado Valdés continúa con su relato. "Es interesante aclarar que aquí ocurren una serie de detalles que no han sido comentados por mis hombres, lo que nunca he olvidado es que ellos dicen que nos tomamos de las manos y rezamos, es que en un momento dado, como jefe de la patrulla entendí que lo que yo tenía enfrente era algo con inteligencia. Pero yo le pregunto a mi gente, qué es lo que están viendo, y ellos me corroboran lo que estábamos viendo", afirma Valdés.-¿Usted parte al encuentro de la nave?

-"No, yo estoy tomado del brazo con ellos, llorando algunos, rezando el ave María otros. Y yo siento que tengo que hacer algo porque teníamos un objeto delante que nos estaba asustando, que nos transmite miedo y que nos tiene a todos apabullados. Yo avanzo y grito en nombre de Dios identifiquensen quiénes son, aún haciendo el ridículo, porque yo sabía que lo que estaba delante era algo extraño."

-Sus compañeros lo ven desaparecer ¿Qué siente usted don Armando?-"Realmente es muy difícil. Son 22 años de silencio, de buscar en mi interior, buscar en estudios, en noches enteras buscando la respuesta a este fenómeno, pero en el tiempo que me ocurre esto hay un momento de sueño, de inactividad."-Pero ¿usted siente que traspasaba el umbral en ese momento?-"Por eso cuando hablan ahora de abducción, de levantada... yo siento que paso... que paso el portal."-¿Cuánto tiempo estuvo en la nave espacial?-"Si es que estuve, fueron 15 minutos para los soldados." Cabe destacar que cuando el cabo Valdés es abducido y traspasa ese umbral no presentaba bello facial y cuándo es encontrado tiene una barba ya crecida, lo que hace sospechar en la pérdida de tiempo, un tiempo faltante como en la mayoría de los casos.-Usted traspasa el umbral ¿Qué ve, qué siente?-"Siento una risa tipo burla. Lo que yo quiero dar a entender que en esa cosa que yo tenía enfrente, tenía una inteligencia sub humana. Una inteligencia no humana, de otra parte, Extraterrestre."-¿Vio alguna imagen o ser?-"Estoy trabajando en regresión hipnótica, porque quiero ser muy responsable en confirmar, porque yo recibí ciertas cosas telepáticas, pero tengo que tener la certeza de que lo que yo vi es real. He ido recordando día a día."-¿Había contacto a través de palabras?-"No, todo era telepático."-Todo ese tiempo ¿usted está viendo a sus hombres?-"En todo momento yo veía a mis hombres. Por eso insisto en haber pasado una barrera, es decir ubicarme en un lugar y estar viendo siempre a mis hombres."-¿Y sus compañeros permanecían inmóviles o gritaban? ¿Trataban de acercarse a usted?-"Ellos gritaban y trataban de ir hacia la luz"

El mensaje:

Sin duda, uno de los momentos más impactantes fue cuando Valdés se refirió al mensaje que habría recibido de los supuestos seres extraterrestres. Pese a que no revela su contenido, argumentando que tiene que realizar un trabajo de hipnosis, el ex suboficial asegura que se trata de algo muy importante para la humanidad e incluso no descartó una invasión extraterrestre.-"Sí, hay un mensaje. Siempre me pregunte los motivos de esto. Tengo muy claro, bajo el orden universal, bajo la mano poderosa del creador, que todas las cosas no ocurren porque sí. Yo siempre supe que lo que me ocurrió el 25 de abril de 1977 a las cuatro de la madrugada debería tener una motivación que no podía ser algo al azar. La percepción que yo tuve no es buena. Si estos seres fueran buenos yo no tendría que haber sentido pánico, angustia, sobrecogimiento y todo lo que vino después."-¿Tiene miedo por el futuro de la humanidad entonces?-"Correcto. Tengo muy claro lo que va a ocurrir a futuro."-¿Tiene miedo de una invasión extraterrestre?-"Estoy trabajando en eso para poder entregar el mensaje. Pudiera ser."

Cristian Riffo M.
Periodista.
Director Ovnivisión Chile.

Fuente: Canal Incognito

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Documental "OVNIs sobre los Andes" donde se trata del fenómeno en Chile y que incluyé el "Caso Vadés" entre otros :

 

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Audios sobre "La abducción" :

Abducciones y visitantes de dormitorio con Miguel Pedrero, extraído del programa de radio: Espacio en blanco:

( Descargar )

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Abducciones con Bruno Cardeñosa, siendo la fuente "Mundo desconocido":

( Descargar )

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"La abducción" con el investigador Josep Guijarro, entrevistado por los conductores del programa "La hora bruja" :

( Descargar )

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Enlaces de interés e investigaciones relacionadas al caso "Valdés" en páginas externas:

Los enigmas

Ana Luisa Cid

Grupo Elron

Grupo C.C.O.O

 

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